El estuario
La desembocadura del río Quequén, donde se juntan el río y el mar y nace el puerto. Es el eje del símbolo: une la logística terrestre con la marítima, y el puerto con la ciudad.
Dirigí el desarrollo de la nueva identidad visual de un puerto que buscaba abrirse a la comunidad y luego, durante más de dos años, acompañé al equipo en todos los aspectos de la comunicación institucional.
La marca anterior reflejaba el modelo con el que nació el Consorcio en los 90: un ente administrativo, burocrático y distante de la comunidad. En 2024, la presidencia impulsó un cambio: dejar de ser solo un administrador de espacios y pasar a liderar a la comunidad portuaria. La identidad tenía que acompañarlo.
Diseñarla fue la parte más visible de mi trabajo, no la única. No fui director de comunicación, pero sí la mano derecha de la dirección: con el equipo armamos la estrategia, hice las piezas para redes y coordiné varias cosas más, que cuento al final.
De una marca rígida, con letra condensada y una vela, a una hecha de curvas, con movimiento, que la comunidad pueda sentir propia.

Son cuatro piezas y cada una cuenta algo del puerto. Elegí una lectura para verla en el símbolo.
La desembocadura del río Quequén, donde se juntan el río y el mar y nace el puerto. Es el eje del símbolo: une la logística terrestre con la marítima, y el puerto con la ciudad.
El puerto más profundo del país genera un ciclo: entran fertilizantes, los campos rinden más y se exporta más. Los arcos dibujan ese ida y vuelta sin pausa de buques, mercaderías y personas, y el encuentro entre las piezas habla de un puerto de diálogo, cercanía y trabajo conjunto.
Todo el símbolo se lee como una Q mayúscula, la inicial de Quequén, que deja la marca anclada a su lugar. Sus curvas salen de circunferencias perfectas: acá se ven las que les dan forma.
El turquesa predomina en todas las piezas y los otros tres lo acompañan.
Ecología y sostenibilidad: el mar limpio.
Seguridad y profesionalismo en la operación.
Transparencia y limpieza: la pureza del agua.
Estabilidad y confianza en la gestión.
32 páginas para usar bien la marca en cualquier pieza, impresa o digital: versiones del logo, área de seguridad, tipografía y colores.
El relato de la marca
Desde la vista satelital del estuario hasta el símbolo, pieza por pieza.
Puertas afuera, el puerto se veía como un negocio para pocos, y lo que pasaba puertas adentro se llenaba de mitos. Y el sector logístico necesitaba que la comunicación del puerto le sirviera para trabajar. La respuesta para los dos fue la misma: información constante, útil y transparente.
Había que mostrar que el puerto no es solo hormigón: lo forman trabajadores, vecinos y naturaleza. Hicimos «Comunidad Portuaria», una serie de entrevistas a gente del puerto y su entorno, y contenidos sobre la fauna que convive con la operación. Esos fueron los más virales.
Comunidad Portuaria: la draga
El capitán de la Afonso de Albuquerque, de Jan De Nul, cuenta cómo trabajan en Quequén.
Comunidad Portuaria: las ballenas
Luciano Valenzuela, investigador del CONICET, habla de las ballenas frente a Necochea y Quequén.
Sol de otoño
Un vuelo con dron sobre los muelles de exportación.
235 metros de eslora
El puerto volvió a recibir un buque de este tamaño.
Un sitio web con múltiples integraciones y funcionalidades, como el estado del puerto, el clima y los buques en tiempo real.
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